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   Buenos Aires -   

Leyendas Internacionales

Barón Pierre de Coubertin (Francia) Johnny Weissmuller (Estados Unidos)
Paavo Nurmi (Finlandia) Jesse Owens (Estados Unidos)
Fanny Blankers-Koen (Holanda) Emil Zatopek (Checoslovaquia)
Dawn Fraser (Australia) Abebe Bikila (Etiopía)
Bob Hayes (Estados Unidos) Al Oerter (Estados Unidos)
Mark Spitz (Estados Unidos) Teófilo Stevenson (Cuba)
Bob Beamon (Estados Unidos) Nadia Comaneci (Rumania)
Carl Lewis (Estados Unidos) Ben Johnson (Canadá)
Edwin Moses (Estados Unidos) Michael Johnson (Estados Unidos)
Earving "Magic" Johnson (Estados Unidos) Florence Griffith Joyner (Estados Unidos)
George Foreman (Estados Unidos) Greg Louganis (Estados Unidos)
Kristin Otto (Alemania) Lasse Viren (Finlandia)
Matt Biondi (Estados Unidos) Michael Jordan (Estados Unidos)
Miguel Induraín (España) Sawao Kato (Japón)
Serguei Bubka (Ucrania) Steffi Graf (Alemania)
Vitali Scherbo (Bielorrusia) Cassius Marcellus Clay (Estados Unidos)

  Barón Pierre de Coubertin (Francia)

Nació el 1 de enero de 1863 en París. Fue un reformador del sistema educativo francés, pero debe su fama al hecho de haber reorganizado los Juegos Olímpicos. Influenciado por Tocqueville, Taine y Le Play, pensó que el Reino Unido podía ofrecer un modelo de reforma educativa. La escuela pública de Rugby, que visitó en 1883, le dio el modelo que estaba buscando. Siguiendo las ideas de Tocqueville, postuló por una educación selectiva como el único medio para lograr líderes para la democracia liberal, insistiendo en que los deportes y el ejercicio físico tenían un papel primordial en la formación del carácter. En junio de 1894 invitó a la Sorbona a representantes de 14 países con el objetivo de resucitar los Juegos Olímpicos. El Comité Olímpico Internacional fue fundado ese año y él fue su presidente desde 1896 hasta 1925. Atenas fue elegida sede de los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna (1896). Falleció el 2 de septiembre de 1937.

  Johnny Weissmuller (Estados Unidos)

Nació el 2 de junio de 1904 en Windber, Pennsylvania era un nadador imbatible en estilo libre, ganó cinco medallas de oro en los Juegos de 1924 y 1928 y a lo largo de su carrera estableció 51 records mundiales en distancias entre 50 y 800 metros. Fue el primero en nadar los 100 metros en menos de un minuto. Weissmuller se hizo famoso también por interpretar el personaje de Tarzán en 12 películas y entre sus anécdotas se cuenta una de cuando participó en un torneo de golf de celebridades en La Habana y terminó rodeado por guerrilleros de Fidel Castro. Con los rifles apuntándole, Weissmuller lanzó su clásico grito de Tarzán, ante lo cual los revolucionarios cubanos le reconocieron y se apresuraron a pedirle autógrafos, e incluso lo escoltaron parte del camino hacia el campo de golf.

  Paavo Nurmi (Finlandia)

Fue el mejor de los grandes corredores nórdicos de distancias largas. En los Juegos Olímpicos de París en 1924 ganó los títulos de 1.500 y 5.000 metros en el lapso de 90 minutos. Nurmi, quien logró nueve medallas de oro en Juegos Olímpicos, también estableció 31 records mundiales entre 1920 y 1932. Sin embargo, tuvo problemas con las normas del deporte amateur y se lo suspendió por profesional antes de los Juegos de Los Ángeles de 1932, en los que aspiraba a culminar su carrera con una victoria en la maratón. Finlandia lamentó el hecho y Nurmi cayó en un estado de reclusión.

  Jesse Owens (Estados Unidos)

Nació el 12 de septiembre de 1913 en Danvilla (Alabama). En 1935 se aseguró un lugar en la historia al batir cinco records mundiales e igualar otro en un espacio de 45 minutos. Su nombre estaba entre los favoritos para los Juegos de Berlín del año siguiente, en los que participó en las pruebas de 100 y 200 metros, salto de longitud y los relevos 4x100. No defraudó a nadie al lograr cuatro medallas de oro, deslumbrando con su potencia, velocidad y elegancia y poniendo en evidencia las teorías racistas de los nazis. El más grande atleta de todos los tiempos murió en Tucson (Arizona, EE.UU) el 31 de marzo de 1980.

  Fanny Blankers-Koen (Holanda)

En los Juegos Olímpicos de Londres en 1948 hizo su aparición la atleta Fanny Blankers-Koen. Tenía 30 años y dos hijos, por esa razón no era considerada como una rival peligrosa. El principal objetivo de Blankers-Koen era llegar a la final de de los 100 metros, pero tras ganar esta competencia, su marido Jan la convenció para que siguiera compitiendo y ganó entonces los 200 metros, los 80 metros vallas y recuperó seis puestos en los relevos de 4x100. En la cosecha de esta gran atleta cuando se retiró, había establecido records mundiales en siete especialidades diferentes a lo largo de 13 años.

  Emil Zatopek (Checoslovaquia)

Nació el 19 de septiembre de 1922 en Koprivnice (Checoslovaquia). Las mayores hazañas de este fondista checoslovaco tuvieron lugar en los Juegos Olímpicos de Helsinki en 1952, en los que ganó las pruebas de 5.000 y 10.000 metros; Además del maratón con más de dos minutos de ventaja sobre el argentino Reinaldo Gorno. En Melbourne´56, con 34 años sobre sus espaldas, tuvo un desfallecimiento en la maratón y sólo pudo quedar sexto. Esa fue su despedida de los Juegos Olímpicos, donde dejó una huella más que importante.

  Dawn Fraser (Australia)

Esta gran nadadora australiana ganó tres medallas de oro consecutivas en los 100 metros libres femeninos. En los Juegos Olímpicos de Melbourne de 1956 estableció un récord mundial que iba a durar 15 años, y cuatro años más tarde, en Roma, se convirtió en la primera mujer que retuvo un título olímpico en natación. Pero su gran hazaña la logró, a los 27 años, en los Juegos de Tokio de 1964, al culminar su carrera olímpica con cuatro medallas de oro y siete de plata. Meses después de sufrir un accidente automovilístico en el que murió su madre y la dejó con su cuello enyesado, ganó en esos Juegos su tercer título de los 100 metros libres con un récord olímpico de 59,5 segundos.

  Abebe Bikila (Etiopía)

Era un desconocido fuera de África, pero se convirtió en la sensación de los Juegos de Roma en 1960 cuando, descalzo, atravesó la capital italiana para ganar la maratón con un tiempo de dos horas, 15 minutos y 16,2 segundos. Cuatro años después, en los Juegos de Tokio, Bikila impresionó más todavía. Calzando zapatos de carrera por vez primera, registró esta vez un mejor tiempo de 2:12:11,2, ganando por un margen de cuatro minutos.
  Bob Hayes (Estados Unidos)

Nació el 20 de diciembre de 1942 en Jacksonville, Florida, (Estados Unidos). Fue un icono del atletismo mundial y el primer atleta en correr los 100 metros llanos en menos de 10 segundos (9 segundos y 9 décimas). Esto sucedió en los Juegos Olímpicos de Tokio, en 1964. Comenzaba una nueva era en la historia de la competencia llana. Su segunda medalla de oro llegó en la posta 4 x 100 metros, donde se le registró un tiempo parcial de 9 segundos 5 décimas (los 100 metros en velocidad más rápidos de la historia). Gracias a su colaboración, el equipo estadounidense estableció un nuevo récord mundial en esa distancia: 39 segundos. Luego de los Juegos de Tokio, se retiró del atletismo y se dedicó al fútbol americano. En 1979 fue condenado a diez años de prisión por vender drogas, pero fue puesto en libertad condicional en menos de 12 meses.

  Al Oerter (Estados Unidos)

Se destacó en lanzamiento de disco, entre Juegos de Melbourne 1956 y México 1968, cuando obtuvo cuatro medallas de oro y varios records mundiales. Era el símbolo del deporte amateur, ya que competía sólo por amor al deporte. Cuando muchos creían que cuatro medallas de oro serían suficientes para la mayoría, Oerter decidió, en 1977, calificarse para los Juegos de Moscú en 1980. Con 43 años hizo el mejor lanzamiento de su vida (69,46 metros) en 1980, pero no pudo conseguir el título olímpico debido al boicot de Estados Unidos a raíz de la intervención soviética en Afganistán.

  Mark Spitz (Estados Unidos)

Nació el 10 de febrero de 1950 en Modesto, California. En los Juegos Olímpicos de México ´68, tras ganar cuatro medallas (dos de oro en los relevos 4 x 100 y 4 x 200 metros libres, plata en los 100 metros mariposa y bronce en los 100 metros libres) dijo: "En Munich ganaré siete medallas de oro". Y cumplió, cuatro años más tarde cosechó la espectacular marca de siete medallas de oro. Ganó las pruebas de 100 y 200 metros libres, los 100 y 200 metros mariposa y fue miembro de tres equipos campeones de relevos. Pero los hechos ocurridos el 5 de septiembre de 1972 -cuando ocho terroristas palestinos irrumpieron en la Villa Olímpica y mataron a dos israelíes y secuestraron a nueve- impresionaron a Spitz. Entonces, el nadador, judío-estadounidense, abandonó Munich. Spitz intentó volver a competir, pero no pudo clasificarse para los Juegos Olímpicos de Barcelona 92.
  Teófilo Stevenson (Cuba)

Fue la gran figura del boxeo amateur de todos los tiempos. El cubano fue comparado con Cassius Clay por su gran atractivo, su fuerza y su gran velocidad de movimientos y técnica. Stevenson conquistó tres medallas de oro consecutivas (Munich 72, Montreal 76 y Moscú 80). Debido a sus grandes condiciones fue tentado con grandes sumas de dinero para enfrentar a Clay, uno de los mejores campeones mundiales de los pesados en la historia. Pero el boxeador las rechazó diciendo que "no cambiaría al pueblo de Cuba por todos los dólares del mundo".
  Bob Beamon (Estados Unidos)

Fue el artífice de uno de los grandes records mundiales de la historia. En los Juegos Olímpicos de México en 1968, Beamon saltó 8,90 metros y lograba el record mundial. Ninguna marca mundial en ninguna especialidad había sido superada por tal margen, ya que superó al anterior por 55 centímetros. La epopeya fue tan impresionante que la plusmarca conseguida por Beamon recién pudo ser batida en 1991, a manos de Mike Powell, quien saltó 8,95 metros en los Campeonatos Mundiales de Atletismo disputados en Tokio. Beamon jamás pudo repetir ese salto. "Mi salto llegó antes de su tiempo", dijo. "Casi lo coloqué en el siglo XXI", agregó.
  Nadia Comaneci (Rumania)

Llegó a su punto máximo en los Juegos Olímpicos de Montreal 1976 con el primer 10 de los Juegos tras una espectacular y única exhibición en las barras asimétricas. La juvenil rumana, de 14 años, volvió a lograr una puntuación de 10 en dos ocasiones más en la viga y otras cuatro en las barras asimétricas para convertirse en la sensación de los Juegos. Pero esta genial gimnasta sufría el siniestro efecto del brutal régimen de su país sobre sus éxitos. A raíz de los esfuerzos que se le pedían a la atleta durante la época tiránica de Nicolae Ceaucescu, Comaneci intentó suicidarse a los 15 años, aunque se recuperó y tomó parte en los Juegos de Moscú en 1980. Aunque era la rumana más famosa y el gobierno de Ceaucescu la cortejaba, Comaneci finalmente huyó de su país en 1989 al cruzar la frontera de Hungría
  Carl Lewis (Estados Unidos)

El "hijo del viento" nació en Alabama en 1961 y emuló al mítico Jesse Owens en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles de 1984 al ganar 4 medallas de oro en las pruebas de 100 y 200 metros, salto de longitud y relevos 4x100. Sin embargo, no logró igualar en los Juegos de Seúl ´88 lo conseguido cuatro años antes. Su compatriota Joe De Loach le arrebató el oro en la final de los 200 metros y en los 100 entró detrás de Ben Johnson, aunque luego se adjudicó la prueba después de la famosa descalificación del canadiense por doping. No tuvo problemas, para revalidar su medalla de oro en longitud. Y por último, en el relevo 4 x 100 metros el equipo estadounidense fue eliminado en las series por entregar la posta fuera de la zona. En los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 lo encontró con 31 años. Y si bien ya no era el mismo, se colgó las medallas de oro de salto en largo y la posta 4x100 metros, con récord mundial incluido.
  Ben Johnson (Canadá)

Este atleta canadiense, de origen jamaiquino, protagonizó en los Juegos Olímpicos de Seúl´88 una de las páginas más negras de la historia olímpica. El 26 de agosto de 1988, en la final de los 100 metros, su performance en las pistas dejó boquiabierto al mundo. Johnson había ridiculizado a su gran rival, Carl Lewis. Sin embargo, horas más tarde, saltó a la luz que el velocista se había dopado. El canadiense nunca más volvió a brillar. Después de cumplir una larga sanción, Johnson intentó el regreso a las pistas, pero ya nunca más volvió a figurar entre los mejores. En Barcelona ´92 no logró clasificarse para la final de 100 metros. Posteriormente, un análisis antidoping volvió a dar resultado positivo y obligó a las autoridades del atletismo mundial a sancionarlo de por vida.
  Edwin Moses (Estados Unidos)

Fue el más grande corredor de los 400 metros con vallas y un competidor que podría haber triunfado en cualquier disciplina que hubiese elegido. Se destacaba por su aspecto profesional y los lentes oscuros que usaba. Eran su sello característico. Moses ganó la medalla de oro de los Juegos de Montreal de 1976 con un tiempo récord. Por el boicot de su país se perdió en los Juegos Olímpicos de Moscú de 1980. Pero regresó triunfal en los Juegos de Los Ángeles en 1984.
  Michael Johnson (Estados Unidos)

Durante los Juegos Olímpicos de Atlanta en 1996, rompió su propio récord mundial de los 200 metros para completar el primer doblete masculino de los 200 y 400 metros. Este espectacular atleta poseía una musculatura impresionante y gran disciplina. Tres años más tarde batió el récord de los 400 metros en los campeonatos mundiales de Sevilla. En los Juegos de Sydney se convirtió en el único bicampeón olímpico de los 400 metros planos
  Earving "Magic" Johnson (Estados Unidos)

El deseo de participar de la historia de los Juegos Olímpicos era más fuerte que su tristeza por ser portador del virus del HIV. Entonces, tras dejar mudo al mundo entero con la noticia de su enfermedad en 1991 y abandonar la alta competencia al no participar de la temporada de la NBA, Magic se entrenó para cumplir su sueño. Finalmente, integró el primer "dream team" de la historia de EE.UU. en los Juegos, que tuvo otras ediciones pero seguramente ninguna como ésta. El torneo olímpico de básquet tuvo un claro y apabullante dominio de los norteamericanos, que, además de Magic, contaban con estrellas de la talla de Michael Jordan, Larry Bird, Patrick Ewing, entre otros.
  Florence Griffith Joyner (Estados Unidos)

Nació el 21 de diciembre de 1959. Con 29 años y un dominio abrumador de las pruebas de velocidad, dejó impactados a todos los concursantes y espectadores de los Juegos Olímpicos de Seúl '88. Se impuso en la final de los 100 metros marcando un tiempo de 10s54´, seis centésimas por encima del inalcanzable récord que ella misma había establecido en el hectómetro. También hizo delirar a los espectadores con el establecimiento de un nuevo récord mundial: 21''34 en los 200 metros llanos. Florence se retiró meses después de Seúl debido a los rumores de dopaje, en el mejor momento de su carrera. El 21 de septiembre de 1998, un repentino ataque al corazón terminó con la vida de esta inolvidable velocista de 38 años, que ya había sufrido un ataque cerebral en 1996 cuando viajaba en avión.
  George Foreman (Estados Unidos)

Brilló en los Juegos Olímpicos de México ´68. Había destrozado a todos sus rivales en las eliminatorias de la categoría de los pesos pesados, hasta llegar a la final donde aplastó al soviético Jonas Schepulis, ganando la medalla de oro. A lo largo de su carrera como profesional, Foreman tropezó con algunos de los mejores boxeadores de la historia, como Cassius Clay, campeón olímpico de los semipesados en Roma ´60, y Joe Frazier, campeón olímpico de los pesados en Tokio ´64. Pero supo sacarle jugo a su gran oportunidad, que le llegó el 22 de enero de 1973, cuando ante el poderoso Joe Frazier, ganó contra el pronóstico general. En plena gloria, Foreman no dudó en aceptar el gran reto: una pelea con Clay. En el combate, Foreman no pudo resistir la implacable fortaleza de su rival, que le propinó una extraordinaria paliza.
  Greg Louganis (Estados Unidos)

Había causado sensación en los Juego Olímpicos de Los Ángeles ´84 donde consiguió las dos medallas de oro, en trampolín y plataforma, con el margen de puntuación más alto que jamás se había obtenido en los Juegos. Louganis, nacido en San Diego en 1960, arribó a Juegos de Seúl ´88 con el objetivo de revalidar sus dos títulos. Sin embargo, un accidente estuvo a punto de marginarlo de la competición. Fue durante las pruebas de clasificación cuando Louganis golpeó con su cabeza uno de los trampolines. Sólo 24 horas más tarde, Louganis realizaba dos de los saltos más difíciles del programa: un mortal y medio interior con tres tirabuzones y medio, y un triple mortal y medio con la máxima dificultad. Estos saltos recibieron la mejor puntuación de los árbitros, gracias a lo cual el atleta volvió a revalidar su título en trampolín, consiguiendo también el título en la modalidad de plataforma.
  Kristin Otto (Alemania)

Se ganó el título de la mejor nadadora de todos los tiempos, luego de adjudicarse seis medallas en los Juegos Olímpicos de Seúl 88. Nació en Postdam el 7 de febrero de 1966 y fue la última gran campeona que generó la ex Alemania Oriental. Aunque sus seis medallas doradas la transformaron en la máxima estrella de los Juegos Olímpicos de Seúl, Otto ya había empezado a llamar la atención en las categorías infantiles y tuvo su presentación ante los ojos del mundo en los campeonatos de Europa de 1983, donde obtuvo el título en los 100 metros libres, su prueba favorita. En el verano de 1989, aprovechando que los campeonatos de Europa se disputaran en su país, se despidió de la natación para transformarse para siempre en un símbolo del deporte alemán y mundial
  Lasse Viren (Finlandia)

Lo apodaron "El Finlandés Volador", igual que a su compatriota, Paavo Nurmi. Llegó a los Juegos Olímpicos de Munich 72 como un desconocido y obtuvo las medallas de oro en 10 mil metros y 5 mil metros, tras establecer en ambas competencias un nuevo récord mundial. En 1976, en los Juegos de Montreal volvió a ganar los 5 mil metros (con récord olímpico incluido) y humilló a sus rivales en los 10 mil metros. Pero el manto de sospecha cayó sobre él, ya que el corredor utilizaba una técnica nueva para mejorar su rendimiento. Se sometía a transfusiones de su propia sangre meses antes de la cita olímpica. Entonces, con la sangre totalmente oxigenada, era imparable para sus oponentes. Viren nunca ocultó esa receta sino todo lo contrario. Según él, lo que hacía era algo válido ya que la sangre oxigenada que se inyectaba era de él mismo.
  Matt Biondi (Estados Unidos)

Fue considerado el mejor nadador de los ´80. Nació en la ciudad californiana de Moraga en 1965. Su 1,98 metro de altura y sus 92 kilos de peso hicieron de él un atleta sensacional. En los Juegos de Seúl ´88 fue doble campeón olímpico de los 50 y 100 metros libres. También conquistó una medalla de plata en los 100 metros mariposa; y una medalla de bronce en los 200 metros libres. Además, consiguió tres oros con el equipo de los Estados Unidos, en las tres modalidades de relevos: los 4 x 100 metros y 4 x 200 metros libres y los 4 x 100 metros de estilos. Cuatro años después, llegó a Barcelona ´92 donde conquistó su noveno y último metal olímpico. Fue plata en los 50 metros. Biondi ya había participado en los Juegos de Los Ángeles ´84, donde debutó como campeón olímpico con una medalla de oro en el relevo 4 x 100 metros libres.
  Michael Jordan (Estados Unidos)

El mejor jugador de baloncesto del mundo no podía estar ausente en la historia olímpica. Y, claro está, agregó dos medallas de oro a su colección de títulos. El debut del estadounidense fue en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, en 1984, donde ganó junto con sus compañeros la medalla de oro cuando todavía eran jugadores universitarios. Sin embargo, fue su segundo título olímpico -el que consiguió en Barcelona ´92- el que quedó en la historia. Junto a los mejores jugadores de la NBA, formó parte del irrepetible primer "Dream Team" de la historia. Con apellidos como Jordan, Johnson, Bird, Stockton o Ewing, entre otros, se supo desde el inicio del torneo que el ganador sería EE.UU.
  Miguel Induraín (España)

El mejor ciclista de todos los tiempos nació el 16 de julio de 1964 en la localidad española de Villava, en Navarra. Debutó como ciclista amateur en 1975 y alcanzó su primer éxito trascendente ocho años más tarde, cuando se proclamó campeón de España. Poco después de sufrir un traspié en los Juegos de Los Ángeles ´84 (donde participó pero no concluyó la prueba) inició su inigualable carrera profesional. De su extensa lista de triunfos, se destacan los cinco Tours de Francia consecutivos que ganó entre 1991 y 1995 inclusive, algo que sólo el español logró en la historia del ciclismo mundial. Pero Induraín quería tener una medalla de oro olímpica. Fue por eso que acudió a Atlanta ´96. Y, con una dedicación casi exclusiva, obtuvo la medalla de oro en la prueba de contrarreloj.
  Sawao Kato (Japón)

Llevó a Japón a lo más alto de la gimnasia mundial en dos olimpíadas seguidas (México ´68 y Munich ´72). Ganó ocho medallas, cuatro de ellas de oro. En México 68, se consagró campeón individual, tras lograr las medallas de oro en los ejercicios de suelo y por equipos. Además se llevó la medalla de bronce en el ejercicio de anillas. Cuatro años después, revalidó con comodidad sus triunfos en el concurso individual y en el concurso por equipos. Pero además sumó dos medallas de plata (caballete con arzones y en barra fija). Su despedida de la alta competencia fue en Montreal ´76, donde conquistó una vez más el concurso por equipos, pero tuvo que resignarse a la medalla de plata en las barras paralelas.
  Serguei Bubka (Ucrania)

Este ucraniano nacido en 1963 es el hombre récord del atletismo mundial, de la mano de su garrocha y su enorme perseverancia. Ganó cinco mundiales consecutivos y desde su debut, en 1983, hasta el verano de 1990 nadie fue capaz de ganarle en una competición internacional. Durante esos años batió en 16 ocasiones el récord mundial, además de haber sido el primer hombre en volar por encima de los seis metros. Si hubiera que buscarle un hito negativo a su carrera, la misma estaría en los Juegos de Barcelona 92, en los que ni siquiera pudo entrar en la final, cuando era el gran favorito al oro. Bubka tampoco había podido estar en Los Ángeles ´84, por culpa del boicot de la Unión Soviética. Sin embargo, se desquitó en Seúl 88, al lograr la medalla de oro con un salto de 5,90 metros, lejos de los 6,03 que tenía como mejor marca mundial.
  Steffi Graf (Alemania)

La tenista alemana se cansó de levantar trofeos a lo largo de su inigualable carrera. Y la medalla dorada de los Juegos Olímpicos no fue su cuenta pendiente. Con su apabullante récord de 22 torneos de Grand Slam superó a talentos como Martina Navratilova y Chris Evert, quienes llegaron a 18 títulos. El 17 de agosto de 1987 llegó al primer lugar del ranking y recién lo perdió 186 semanas después. Su participación en los Juegos se inició en Los Ángeles 1984, donde ganó el título, con sólo 15 años. En Seúl 88 se colgó sobre su pecho la medalla de oro, al superar a la argentina Gabriela Sabatini en la final. Pero la alemana no pudo revalidar su título en Barcelona ´92, y se tuvo que conformar con la medalla de plata, tras caer en la final ante la estadounidense Jeniffer Capriati. Graf se retiró de la competencia profesional el 13 de agosto de 1999.
  Vitali Scherbo (Bielorrusia)

El gimnasta bielorruso fue la máxima figura de Barcelona ´92, donde obtuvo seis medallas de oro. Nació el 13 de enero de 1972. A los seis años comenzó a familiarizarse con la gimnasia y menos de doce meses después ya competía en los campeonatos infantiles. A los 15 años formó parte de la selección de la extinta Unión Soviética. En Barcelona ´92 fue el atleta más galardonado de la URSS al triunfar en: concurso general por equipos e individual, caballete con arzones, anillas, salto de caballete y barras paralelas. Vitali Scherbo fue una gloria olímpica que no fue reconocido como hubiera merecido, dado que la frialdad de su tierra natal se le transmitió a su personalidad y jamás tuvo una buena llegada con la prensa. Pero, sin dudas, fue el Rey de la gimnasia.
  Cassius Marcellus Clay (Estados Unidos)

El mejor boxeador de toda la historia tuvo la oportunidad de ganar una medalla de oro en los Juegos de Roma, en 1960. Y no la desaprovechó. Cassius Marcellus Clay es sinónimo de boxeo en su máxima pureza. Su destreza dentro de un cuadrilátero está alejada completamente del negocio en el que se ha transformado ese deporte por estos días. En aquella época, se peleaba por amor al box. Como toda figura, Clay, no obstante, no vivió lejos de la polémica. Cuando decidió adoptar la religión musulmana, se transformó en Mohamed Alí, nombre con el que hizo historia y quedó para siempre en la memoria de los amantes del boxeo y el mundo del deporte en general. Había nacido el 17 de enero de 1942 en Louisville, EE.UU., Clay comenzó a coquetear con la fama luego de los Juegos Olímpicos de Roma, en 1960, donde obtuvo la medalla de oro de los pesos semipesados con tan sólo 18 años. Fue el primer gran título del más grande de todos los tiempos.