Si bien existen escasos testimonios del sonido de Los Blops, la banda de fines de los '60 es, sin duda, uno de los pilares del rock chileno. Provenientes de sectores acomodados de Santiago -acaso el único segmento social que entonces accedía al rock anglosajón- y estimulados por la familia Orrego, a la cual pertenecían el cantante (Andrés Orrego) y el bajista del grupo (Juan Pablo Orrego), Los Blops se unieron en 1968 para hacer sus propias interpretaciones de The Doors y Rolling Stones.
Con los guitarristas Julio Villalobos y Eduardo Gatti a la cabeza, el grupo comenzó a crear sus propias canciones. Sólo el sello Dicap aceptó grabarles un disco, que contó con algunas improvisaciones de estudio y la inclusión de Los Momentos, un clásico de la música popular chilena.
La banda estuvo integrada además por: Pedro Greene (batería, 1968-1969), Juan Contreras (teclado y flauta traversa, 1969-1973), Sergio Bezard (batería, 1969-1973), Carlos Fernández (batería, 1973) y Jaime Labarca (batería, 1978-1981).
En 1973, el grupo, al igual que otras figuras del mundo artístico chileno, fue blanco de la persecución de los militares y terminó por disolverse. Orrego partió a Canadá; Gatti, a España.
El silencio de Los Blops duró hasta 1978, cuando ambos músicos volvieron a juntarse. La nueva versión de la banda brindó algunos conciertos en Ecuador, México y Canadá, país en el que Juan Pablo Orrego (hoy ecologista y Premio Nobel Alternativo) decidió radicarse. Para entonces, la muerte de Los Blops era un hecho.
Del conjunto santiaguino que experimentó con la música sinfónica y colaboró con Víctor Jara en el álbum El Derecho de Vivir en Paz, sólo Eduardo Gatti continuó vinculado a la música, como solista.