1976-1982: Había una vez un país al revés
El 24 de marzo de 1976 un Golpe de Estado dio inicio al período más oscuro
y sangriento de la historia argentina. Los músicos de rock, considerados
"subversivos", sufrieron los embates de la dictadura militar. Muchos se
vieron obligados a irse del país. Otros buscaron resistir e insistir con
su arte. Ser joven era ser "sospechoso", estar asociado a "cosas raras".
Para muestra basta un botón: en noviembre de 1977, el almirante Emilio
Massera dio un discurso en la Universidad del Salvador, e instó a no seguir
el ejemplo de los jóvenes "que se inician en el rock y derivan en la guerrilla".
Eran tiempos de la película "Fiebre de sábado por la noche", la
música disco, el baile que sustituía al canto, y el inglés que reemplazaba
al castellano.
Escuchar
rock o asistir a los pocos recitales que se hacían era un símbolo de resistencia.
Para los jóvenes, la música era casi una excusa para forjar su identidad,
su grupo de pertenencia. León Gieco, rockero con raíces folclóricas,
fue un baluarte importante en este período. Sus canciones eran censuradas
por los grandes medios, pero no podían evitar que el público siguiera
sus presentaciones.
El genio de Charly García hizo un aporte fundamental, acompañado
por excelentes músicos. Con David Lebón, Pedro
Aznar y Oscar Moro formó Serú Girán, banda que muchos
definieron como "Los Beatles argentinos". Sus letras lograron gambetear
la censura del terrorismo de Estado. Con sutileza, energía e ingenio,
las canciones de Serú se convirtieron en himnos para la juventud. Grabaron
su primer disco en mayo de 1978, a pocos días de comenzar la euforia por
el Mundial de Fútbol.
Algunos clásicos intentaron la vuelta, como Manal, Almendra, Moris y Miguel
Cantilo. Pappo fundó el grupo Riff, con un perfil de rock más pesado
que Pappo's Blues, su anterior banda. En La Plata nacía Virus,
una expresión new wave de los hermanos Federico y Marcelo Moura. El rock
andino tenía sus representantes en Los Jaivas, Ollantay
y Tantu Kay. En Mendoza debutaban Los Enanitos Verdes. Otros
protagonistas de esos años que pisaban los '80 eran Spinetta Jade,
Suéter, Dulces 16, Ariel Prat y su Banda Elástica,
Rubén Rada, Alejandro del Prado y Solopororó, liderado
por Alejandro Lerner. Había música para todos los gustos en los
circuitos de bares y recitales, pero las radios le daban la espalda. Hasta
que una locura militar le abrió una puerta inesperada al Rock Nacional.
La Guerra de Malvinas de 1982 trajo consigo la prohibición de pasar música
anglosajona por las radios. Los programadores recurrieron entonces a las
grabaciones de artistas argentinos. Fue el empujón clave para que el gran
público conociera a todas esas expresiones jóvenes que en su momento marginaban.
El 16 de mayo de 1982 se organizó en Obras Sanitarias el Festival de la
Solidaridad Latinoamericana, para juntar ropa y alimentos para los soldados
que combatían en Malvinas. Más de 60 mil personas estuvieron en el estadio,
y muchos más siguieron las transmisión en vivo del concierto de Gieco,
Spinetta, Mestre, Rada, García y Lebón (estos dos últimos ya habían desarmado
Serú Girán en marzo), entre otros. La era de la masividad había llegado.
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