1982-1988: Vamos las bandas
El fracaso en Malvinas marcó el comienzo del fin para la dictadura militar,
con su consecuente apertura política e ideológica. El Rock Nacional, ya
instalado, comenzó a crecer en cantidad y calidad de bandas. Los nuevos
se sumaban a los clásicos, y el panorama se amplió. El 30 de octubre de
1983 los argentinos volvían a las urnas, con fondo musical rockero.
De
Rosario llegó Juan Carlos Baglietto con su aire trovador. En su
banda estaban nada menos que Fito Páez, y otros talentos como Silvina
Garré y Rubén Goldín. Los Twist, liderados por Pipo
Cipollatti, fueron los iniciadores de una corriente musical fresca,
divertida, con letras bailables simples y alejadas de la canción contestataria
de años atrás. Las chicas de Viuda e Hijas de Roque Enroll siguieron
ese camino. Miguel Abuelo volvió al país y rearmó Los Abuelos
de la Nada, esta vez con Andrés Calamaro, Daniel Melingo,
Cachorro López, Polo Corbella y Gustavo Bazterrica.
Todos componían y cantaban en esa banda que se aprovechaba del pop, funk
y reggae. La onda pop se insertaba con éxito, con Miguel Mateos
como uno de los líderes de un estilo en principio muy criticado por los
rockeros, pero luego aceptado.
El under tenía dos referentes importantes que con el tiempo llegaron a
la cima: Sumo y Patricio Rey y Los Redonditos de Ricota.
Luca Prodan y el Indio Solari lideraban estas bandas que
alcanzaron estatura de mito. Sus seguidores se definían como "gente del
palo", y criticaban la ideología "comercial" de los grupos masivos.
Uno de los grupos más importantes del Rock Nacional grabó su primer disco
en 1983. Definidos peyorativamente como "modernosos", los Soda Stereo
dieron ese año su primer paso hacia el éxito. Comenzando con pop-rock
para luego experimentar con otros sonidos e influencias, destrozarían
las críticas y crecerían en popularidad disco tras disco.
En el año 1984 nació el éxito para GIT, un trío formado por Pablo
Guyot, Willy Iturri y Alfredo Toth, que integraban la
banda de Charly García. Con letras de amor en ritmo de rock, y apoyados
en el característico sonido de la batería de Iturri, GIT fue el primer
grupo argentino en editar un disco en Estados Unidos.
Ricardo Iorio creó V8, banda metal que duraría tres años.
Luego formaría Hermética y Almafuerte y se convertiría en
un ídolo de los amantes del rock pesado. Los Violadores surgieron
con el punk y fueron uno de los grupos que más sufrió la represión en
la primera mitad de los '80.
Sin
dudas, 1985 fue un año de grandes discos: "Gulp!", de Los Redonditos,
"Divididos por la felicidad", de Sumo, "Locura",
de Virus, "Giros", de Fito Páez, "En el Opera",
de Los Abuelos de la Nada y "Nada personal", de Soda
Stereo. Miguel Mateos se presentó con Zas en el teatro
Coliseo y grabó en vivo "Rockas vivas", el disco más vendido en
la historia del Rock Nacional hasta 1992.
Un año más tarde editaron su primer disco nuevas bandas de estilos diferentes.
Los Ratones Paranoicos mostraron su rock and roll clásico en una
época moderna y pop, mientras que Los Fabulosos Cadillacs atacaron
con el ska, al mejor estilo Madness. Con el tiempo, la banda de Vicentico
incorporaría ritmos latinos, salseros y afros. Gustavo Cerati,
además de Soda, integraba Fricción, una banda formada con su amigo
Richard Coleman. Duraron dos años y editaron dos placas.
En 1987 explotaría el mercado del reggae cantado en inglés por bandas
nacionales, espacio que Sumo ya venía frecuentando. El primer éxito
comercial lo lograría La Zimbabwe Reggae Band, con su "Natty
dread". Luego, Los Pericos venderían 180 mil discos de su "Ritual
de la Banana".
La variedad musical de la década no puede quedar completa sin mencionar
la fusión de cumbia, rock duro, tango y folclore lograda por Palo Pandolfo
en Don Cornelio y la Zona y Los Visitantes. Tampoco hay
que olvidar el vuelo poético y el ritmo de muchas creaciones de Man
Ray, la banda de Hilda Lizarazu, o el blues de la Mississippi
y Memphis. Ni el suceso de Rata Blanca, primera banda heavy
de éxito masivo, o la conjunción de trash, reggae e ideología punk de
Todos Tus Muertos.
El estadio de Obras Sanitarias se convirtió en el templo donde las bandas
de rock debían tocar para alcanzar la consagración. Varios lograron este
privilegio, dejando en el recuerdo las épocas de pequeños escenarios,
censura y represión.
A fines de la década murieron tres personajes que fueron clave en la consolidación
del Rock Nacional: Luca Prodan (diciembre de 1987), Miguel Abuelo
(marzo de 1988) y Federico Moura (diciembre de 1988).
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