El primer Mundial de la historia se concentró en una única ciudad, Montevideo, y los partidos se jugaron en sus tres estadios: Centenario, Pocitos y Parque Central. Algo curioso fue que no hubo fase clasificatoria, las trece selecciones participantes fueron invitadas por la organización (por el largo viaje en mar muchos equipos europeos decidieron no participar) y el sorteo se celebró cuando todos los equipos ya se encontraban en Uruguay.
A la final llegaron los rivales rioplatenses, Argentina y Uruguay. El local, tras ir perdiendo por 2-1 al final de la primera mitad, logró imponerse por 4-2 y adjudicarse así la Copa Jules Rimet. Guillermo Stábile, de Argentina, resultó el goleador del certamen, con 8 tantos.