Alemania Occidental, después de un comienzo preocupante, logró recuperararse para ganar la Copa Mundial de la FIFA en su propia casa. En la final, y cpitaneados por el "Kaiser" Franz Beckenbauer, los alemanes vencieron a una espectacular selección holandesa, comandada por el genial Johan Cruyff. Este Mundial tuvo el honor de ser el primero con televisación en colores.
También se implementó por primera vez un sistema de grupos en las dos vueltas y se sustituyó el trofeo Jules Rimet, en manos brasileñas, por una estatuilla de oro macizo conocida como la "Copa Mundial de la FIFA". El torneo se recordará por siempre por la llegada de un estilo de juego veloz e interactivo, denominado el "fútbol total", que maravilló a los espectadores. Con Cruyff, Holanda apabulló a sus rivales (derrotó a Argentina por 4-0 y a Brasil por 2-0), pero no pudo con Alemania Occidental, que la derrotó por 2-1, con un gol definitorio de Gerd Muller.