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Cómo dirigir de forma pésima una final del Mundo
El árbitro del encuentro tuvo una actuación bochornosa pero que gracias al resultado no terminó en escándalo.
Permitió pegar demás. No tuvo autoridad y cada fallo sancionó estuvo teñido de dudas y polémica. La tarea del inglés Howard Webb fue para que la FIFA se replantee seriamente a quienes escoge para instancias tan importantes. El juez de la final tuvo la peor producción de un referee en la Copa del Mundo.
Debió haber expulsado a cuatro jugadores holandeses (por lo menos) y recién Heitinga se fue en el tiempo suplementario. En el primer tiempo, Mark Van Bommel (un milagro que nunca haya sido expulsado en el Mundial) revoleó por el aire a Iniesta, era de roja, para Webb fue amarilla. Luego llegó la patada descalificadora de De Jong (foto) sobre Alonso, otra vez amarilla. Misma punición que recibían quienes cometían faltas menores como Sergio Ramos.
En el segundo tiempo Heitinga debió irse pero recién le llegó la sanción en el suplementario tras pegar a gusto. Incluso Arjen Robben tendría que haber dejado la cancha por proseguir una acción que ya estaba detenida (símil Marcelo Delgado en la Intercontinental 2001) pero no hubo sanción, que sí tuvo Xavi minutos más tarde por una jugada igual. Como si esto no fuera suficiente, no le dio un penal a España sobre Xavi en el primer tiempo suplementario.
Claro, también erró en alguna a favor de España. Era un córner clarísimo tras un tiro libre de Sneijder, dio saque de arco. ¿Qué ocurrió? En la jugada siguiente llegó el gol de Iniesta. Ah, Mathijsen protestó más que airadamente pero sólo lo amonestó. La gente supo valorar esto y abucheó al inglñes cuando recibió su medalla a la hora de la premiación.
Esto fue peor que el gol no dado a Inglaterra o el no anulado a Argentina. Porque la cantidad de fallos erróneos fueron escandalosos. A la distancia el arbitraje de Elizondo en el 2006 toma otro valor.


