Es la capital del país, y está situada en el Golfo de Papúa, en la costa del sureste de la isla de Nueva Guinea, dominada por las montañas y asomada al mar por una hermosa bahía. Lo más sorprendente de la ciudad es la perfecta combinación de culturas: la nativa y la del hombre blanco, que comparten el espacio respetando sus propias tradiciones.
En ella habitan aproximadamente 170.000 pobladores y su zona central abarca cerca de 30.000 kilómetros cuadrados de extensión, siendo una península cuya entrada es el Puerto de Fairfax. La ciudad se extiende a lo largo de una bahía costera y entre ésta y las colinas que hay detrás.
Ocupada por los nativos de Papúa, los motuanos, su supervivencia se daba por el intercambio comercial con pueblos del golfo principalmente, intercambiando sus vasijas por alimentos e incluso grandes canoas. Sus viajes los realizaban en expediciones hiri, las cuales eran de gran escala, donde intervenían hasta 20 canoas con 600 tripulantes y 20.000 vasijas, lo que disminuía la peligrosidad de los mismos.
En 1873, el británico John Moresby arriba al lugar, otorgándole el nombre en honor a su padre, y fundando la ciudad. Es la mayor aglomeración poblacional de toda la isla y se sitúa en las costas del golfo de Papúa, al sureste de Nueva Guinea.
En la actualidad, se ha modernizado bastante, con modernos edificios construidos principalmente para el gobierno, con Museo y Biblioteca. Además, contiene el Aeropuerto Internacional Jacksons, que conecta principalmente vuelos con otras islas cercanas, Tokio, Sídney y al no existir muchas autopistas, muchos de los mismos conectan diferentes poblaciones de la isla.
Sin embargo, cuenta con un antecedente bastante complicado. En el año 2004 la ciudad fue clasificada como la peor ciudad del mundo para vivir debido a los altos niveles de violaciones, robos y asesinatos ocurridos allí. Esto es por control que ejercen las bandas de delincuentes en las grandes áreas de Port Moresby, aunque hoy en día ha descendido de puestos.